domingo, 5 de diciembre de 2004
Cobardes.
En el momento de escribir esto se esta celebrando el día en contra de la violencia de genero o algo asi, nombre que debe estar haciendo que Pérez Reverte se revuelva en su butaca de la academia, pero no era sobre el nombre de marras de lo que quería escribir hoy.
Este es un tema que por desgracia he vivido muy de cerca desde que era muy pequeño, Mi tía, hermana de mi madre, se caso hará unos veintitrés años con un tipo de profesión borracho, podría contar con los dedos de la mano las veces que le he visto sobrio en estas dos décadas y pico.
Ese malnacido decidió al poco tiempo de casarse que como mi tía tenia un trabajo fijo muy bien pagado el ya no tenia necesidad de trabajar y que podía pasarse el resto de tirado en el sofá bebiendo una copa tras otra. Como es lógico imaginar, a mi tía no le hacia la mas mínima gracia esa situación, pero sabia que si le decía algo al respecto acabaría recibiendo algún golpe, asi que se callaba. Pero eso no le servia de mucho.
Recuerdo una vez, cuando yo tenia unos cinco, puede que seis años, que nos despertaron de madrugada unos golpes en la puerta, mi madre y mi abuelo corrieron asustadas a ver quien era. Se trataba de mi tía, venia vestida solo con un camisón y con mi primo recién nacido en brazos, el hijoputa con el que se había casado le había pedido dinero para ir al bar, mi tía no tenia para darle hasta que no abrieran los bancos al día siguiente y ese desgraciado no se lo había tomado nada bien, no se como conseguiría salir de su casa y llegar a la nuestra sin que el la tocara, supongo que estaba demasiado borracho como para perseguirla, aunque aun asi fue capaz de seguirla y a los pocos minutos le teníamos aporreando la puerta como un loco insultando a mi madre, mi abuela y mi tía. Lo que mas recuerdo de aquella noche es ver a mi tía escondida en un cuarto al fondo de la casa y a mi abuela llorando muerta de miedo hasta que llego la policía y se lo llevo, aunque aquello no sirvió de mucho, la escenita se repitió varias veces en aquellos años, es por eso que aborrezco el alcohol y en los veintisiete años que tengo nunca he probado ni una sola gota.
Y lo peor es que no es el único caso en la familia, tengo una prima que también ha pasado por lo mismo, eso si, el valiente de su maridito, al que no le tiembla la mano cuando la levanta contra ella ahora cada vez que se cruza conmigo por la calle hace como que no me ve y sale corriendo, desde que un día, después de una larga serie de problemas que habíamos tenido con el, decidió llamar a mi casa a poner a parir a mi madre, tras lo cual le solté que si se atrevía a volver a hablar asi de ella iría a su casa y le partiría la cara, y se ve que la amenaza resulto efectiva. Supongo que no es tan fácil ser ?valiente? cuando sabes que te van a devolver los golpes.
No entiendo a esa gentuza, y la verdad es que prefiero no entenderles. No es que yo sea la persona mas pacifica del mundo, tengo demasiado mal genio, aunque la ultima vez que me pelea con alguien mas o menos en serio fue hace unos quince años, todo eso de poner la otra mejilla nunca se me ha dado bien, y si alguien me pega le devuelvo el golpe, pero lo que no se me pasa por la cabeza es como estos animales pueden considerar lo mas normal del mundo pegarle a su mujer/novia/pareja? solo porque estas se niegan a hacer lo que ellos quieren. Es como un vecino que tengo, que dijo, hace unos meses, con toda la naturalidad del mundo a mi madre y a una vecina que a las mujeres había que pegarles de vez en cuando para que se mantuvieran en su sitio, joder, a gente como este es a quienes deberían darle una buena paliza a ver si les gusta.
Tampoco es que diga que hay que ir por ahí tomándonos la justicia por nuestra mano como un C.America Ultimate cualquiera, aunque se que si algún día veo como uno de esos anormales le pone la mano encima a alguien que me importe ese cabron dormirá en un hospital aunque yo tenga que dormir en un calabozo.
Lo peor de esto es que según dijeron antes en la tele este tipo de comportamientos ya se están dando en parejas de quinceañeros. Amenazan o incluso golpean a sus novias para que hagan todo lo que ellos quieren, y claro ellas acaban creciendo como si ese tipo de actitud fuese la única forma de vivir.
Chapospritero escribio esta cosa a las 5:29 p. m. -
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